martes, 5 de febrero de 2008

Maldito ojo

Hoy he vuelto desde Zac a Monterrey en un camión con aire acondicionado, que para mi sorpresa, no me tuvo con mucho frío. Al contrario, en el camino tuve mucho calor y mi ojo nuevo me dolía, no se acostumbra a su nuevo cuerpo. Para conmemorar mi regreso a Monterrey con el ojo en su lugar y no en mi fosa nasal, trataré de escribir algo sobre mi maldito ojo, ese derecho que duele. Acompañado por roberto el muerto viviente. Es una sensación rara anunciar que escribiré algo... Bueno, espero que no surga igualmente rara la composición o palabras hechas (con h) bola a continuación:


Sí, sí, sí. Sentí el ritmo por mis músculos y quise moverme con gracia. Lo intenté e intenté y simplemente obtuve carcajadas contenidas en muecas ridículas. Reí un poco también, no quise parecer tan fuera de lugar.
-Enséñame a bailar por favor. -dije
-Claro. Pero debes tener en cuenta que tus lecciones de baile tendrán un costo.-Respondió
-¿Cuál es el costo? Pagaré lo que sea necesario.
-¿Estás seguro?
-Sí.
-Tendrás que darme tu ojo derecho a cambio.
-De acuerdo.

Sus manos tomaron las mías y me guiaron a través de la música. Mis pies parecían no pertenecerme, cobraron vida propia y brincaban, atrás, adelante. Tenía gracia.
La canción terminó. Yo sabía bailar. YO bailé bien.

-El ojo-dijo
-No te lo daré.-respondí
-Dame el ojo o lo tomaré yo misma.
-Está bien.

Tomé el tenedor. Tuve miedo. Bebí un gran trago.

-No puedo, conservaré mi ojo. Ya no quiero saber bailar-dije
-Debes respetar el trato. Dame el maldito ojo.-respondió

Tomé el tenedor por segunda vez. Dí un trago mucho más grande.

-Ayúdame- Le supliqué.
-Claro.

Cerré el ojo izquierdo. Di un trago aún mayor, bebi por muchos segundos sin detenerme. La botella se terminó. Ella tomó el tenedor y lo aproximó a mi ojo lentamente, brillaba arrogante para arrebatarme mi vista de 180 grados, casi sentí cómo penetraba lentamente y sus líquidos brotaban en pequeños chorros. Me sentí muy mareado. Vomité sobre ella y caí, me golpeé la cabeza con el piso y me desmayé.
Desperté. Noté que aún tengo mi ojo derecho, y el izquierdo también. El cerebro se me encogió, la boca se me secó.

2 comentarios:

Martha dijo...

todo eso pasó por tu cabeza mientras te anestesiaban??
haha
supongo...
está chido
disfruto leyendo lo que escribes

GuruAinur dijo...

Curiosamente evoco en mi mente una escena de Kill Bill, tambien me recordo una ocasión social durante la cual me vi forzado a bailar con la dama que me acompañaba, sin posibilidad de escape hahaha me gusto mucho, saludos!